La recuperación de una cirugía ortopédica empieza mucho antes de entrar al quirófano. Organizar con tiempo tu casa, tus medicamentos y tu apoyo familiar reduce el estrés y te permite concentrarte en lo más importante: sanar.

Antes de la cirugía

  • Resuelve tus dudas con tu médico: qué se hará, cuánto durará la hospitalización y cómo será la rehabilitación.
  • Informa sobre tus medicamentos, suplementos y alergias, y pregunta cuáles debes suspender o continuar.
  • Sigue las indicaciones de ayuno y de estudios previos que te entreguen.
  • Prepara tus documentos: identificación, carné y autorización del seguro, y estudios anteriores.
  • Organiza tu equipaje con ropa cómoda y holgada, calzado cerrado y antideslizante, y artículos de aseo.
  • Pide apoyo: lo ideal es contar con un acompañante durante la hospitalización y los primeros días en casa.

Prepara tu hogar

Un espacio seguro previene caídas y te da independencia durante la recuperación:

  • Retira alfombras, cables y objetos en el suelo que puedan hacerte tropezar.
  • Mejora la iluminación de pasillos, baño y escaleras, incluso de noche.
  • Coloca a mano lo que más usas: teléfono, agua, medicamentos, control remoto y cargador.
  • Elige una silla firme y con apoyabrazos, y verifica que la altura de la cama te permita levantarte con facilidad.
  • Pregunta si necesitarás apoyos como bastón, andador o barras de apoyo en el baño.
  • Deja comidas preparadas o pide a alguien que te ayude con las compras y las tareas del hogar.

Los primeros días

Al llegar a casa, lo más importante es seguir las indicaciones que te dio tu equipo médico:

  • Toma tus medicamentos en los horarios indicados y no los suspendas por tu cuenta.
  • Cuida la herida: mantenla limpia y seca, y no apliques productos que no te hayan recomendado.
  • Haz tus ejercicios de rehabilitación con constancia, sin forzar más de lo indicado.
  • Muévete con seguridad, con los apoyos recomendados, y descansa cuando lo necesites.
  • Asiste a tus controles, aunque te sientas bien.

También es normal sentir cansancio, ansiedad o frustración en algunos momentos. Hablar de cómo te sientes con tu familia y con tu médico forma parte de una buena recuperación.

Cuándo avisar a tu médico

Comunícate con tu equipo si notas:

  • Fiebre o escalofríos.
  • Enrojecimiento, calor, hinchazón que aumenta o salida de secreción por la herida.
  • Dolor que empeora o no mejora con los medicamentos indicados.
  • Hinchazón o dolor en una pierna, o cambios de color en el pie o la mano.

Emergencia

Si tienes dificultad para respirar, dolor en el pecho o desmayos, acude de inmediato al centro de emergencias más cercano.

Cada cirugía y cada persona son distintas. Estas recomendaciones son generales: tu equipo médico te dará las indicaciones específicas para tu caso.